La Endiablada de Almonacid





De todos los ritos de Carnaval ancestrales que se conservan en los pueblos de Cuenca, la Endiablada de Almonacid es quizás el más espectacular y conocido. Una fiesta que hunde sus raíces en las Lupercalia y las Februa clásicas, vivida en este pequeño pueblo con un entusiasmo y una devoción estremecedores. Ciento cuarenta diablos atruenan el aire con sus enormes cencerros, mientras ejecutan carreras, saltos y cabriolas delante de la Candelaria, en lo que es una de las mayores exhibiciones de botargas de Carnestolendas de todo el territorio nacional. Impresionante y sobrecogedora en su fuerza, su colorido, su ritmo salvaje y su simplicidad. Y si alguien quiere vivirlo (y será un recuerdo imborrable), mañana es el segundo día grande, dedicado a San Blas, obispo, mártir y patrón de diablos.












 Imágenes en andas de la Candelaria y de San Blas. Hoy toca la primera, con los diablos ataviados con un gorro de flores. Mañana día 3 cambiarán éste por la mitra episcopal, en honor a San Blas.



















































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