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Mostrando entradas de julio, 2016


Puente del Castellar

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Uno de los más hermosos puentes de toda la provincia de Cuenca. Del Puente del Castellar sobre el Júcar se ha dicho de todo: que si romano, que si islámico, que si bajomedieval. Realmente es del siglo XVI, levantado entre 1552 y 1554 por el Cabildo de la Catedral de Cuenca para vertebrar, con un paso propio, el Camino Real de Granada y la Cañada Real de los Serranos con las numerosas posesiones que la catedral y la mitra conquenses poseían a ambos lados del río, desde la Obispalía a las enormes dehesas de Alcolea y Fuenlabrada, pasando por infinidad de propiedades menores. El lugar, bajo un asentamiento de la Edad del Hierro y junto a un importante molino y batán, tuvo que ser un punto ancestral de cruce del río, aunque a diferencia de los vecinos puentes de Palmero y Talayuelas aquí no hay evidencia de obra anterior al Quinientos.

El puente perteneció a la Mesa Capitular de la Catedral de Cuenca hasta el siglo XIX, junto con el inmediato Molino del Castellar, que tenía siete piedras y…


Monasterio de Uclés

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El Monasterio de Uclés bien podría no haber sido, y si lo fue (y aunque parezca mentira) fue por una cuestión de escasos dineros. No quedaban muy atrás los episodios de la Guerra de Granada en la que la Orden de Santiago, bajo su Pendón Viejo, acometió gestas guerreras y perpetró increíbles escabechinas que añadir a las de siglos pretéritos. Pero ya corriendo los años de 1520 todo había cambiado. Lejos quedaban los tiempos en los que los caballeros de Uclés no estaban obligados ni siquiera a respetar las treguas que con los musulmanes firmaba el rey de Castilla, y todavía más lejos aquella ocasión en que le dieron una buena zurra en el llano de Sicuendes a aquel pobre e ingenuo candidato que el rey enviaba para tomar posesión del maestrazgo de la Orden. Pero en el siglo XVI ya no había maestres y los monarcas eran administradores perpetuos, es decir, que metían las zarpas a voluntad en la caja de los pingües dineros santiaguistas. La Orden, cada vez más enervada y apesebrada, se hundí…