El Traqueadero de Boniches




Después de las lluvias de los últimos días, unas fotos rápidas de las cascadas del Traqueadero (o Traqueaero, o Traqueiro). Éste es quizás el más hermoso lugar (con el permiso del Castil del Rey) de la bellísima hoz que el Cabriel labra al atravesar el término de Boniches, entre torres de arenisca rodena, delirios de conglomerado rojizo y la pequeña orfebrería agrícola, ya muy echada a perder, que levantaron generaciones de serranos. El río tropieza con un escalón de pudinga y se traquea, se parte en ramales convulsos entre un estupendo estruendo. Hoy además un Cabriel crecido y turbio creaba un espectáculo del que las fotos dan solamente una pálida idea, y eso que un servidor lo ha visto mucho peor en un par de ocasiones, en crecidas brutales que en el lugar resultan espeluznantes, con agua bramando por todas partes.

Lugar terrible de paso para las maderadas, escenario de leyendas de náyades lavando sus cabellos de espuma y, más prosaicamente, escala de una ruta turística por una parte de nuestra Serranía demasiado desconocida. Aunque está al lado de la carretera, es mejor acceder desde Boniches, por el Pozo de las Mulas y hasta el Molino del Traqueadero. El lugar no está preparado para visitas: es necesaria una mínima agilidad y tener cuidado con bordes y caídas. Respetad el lugar: nadie lo cuida ni lo mantiene. Se accede a través de propiedades particulares cuyos dueños jamás han puesto ningún problema, y hemos de procurar que siga siendo así. Se deja visto en veinte minutos, pero serán unos preciosos veinte minutos. Prometido.






Molino del Traqueadero.




















Parte alta del Traqueadero, inicio del caz del molino, donde el río se parte en dos mitades. Al fondo la Peña Tabarreña, desde la que se ve el mar, cosa empíricamente imposible, lo que no quita que sea cierta


Aguas abajo, el Molino de la Herrería. 

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