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Mostrando las entradas etiquetadas como arquitectura popular

Cañete: El Paisaje Ilustrado.

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He aquí la tercera entrega de la serie del Paisaje Ilustrado, muestra del arte intemporal y mágico de Luis Zafrilla. Después de las intervenciones en Valdemeca y Huerta del Marquesado, ahora Cañete sirve de marco para la evocación de la cultura popular tradicional de la Serranía de Cuenca a través de los ojos y recuerdos de este genial hijo de Valdemeca, que bien podría hablar del talento que la diáspora conquense ha esparcido por medio mundo. La miga del paseo de ayer por Cañete es que tuve que bajar  al Postigo. Siempre lo hago por gusto, pero es que además hay varias composiciones abajo, así que tenía una excusa empírica. Puedo aquí enhebrar verborrea acerca de como estaba ayer el paraje tras las últimas lluvias de mayo, pero voy a dejar sólo las fotos. Si alguien no sabe qué hacer este fin de semana, aquí tiene una buena sugerencia. ...

Escatología conquense

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Nadie puede dudar que la Cuenca levítica entre peñascos es una ciudad muy escatológica, en la acepción mística y espiritual de este curioso palabro que tan bien se presta a la ambigüedad ladina y a la ruin malicia. Pero hoy aquí no toca sesión de metafísica, sino que vamos a ocuparnos de la otra escatología conquense, sirviéndonos para ello uno de los elementos más pintorescos de la arquitectura popular de Cuenca, artilugio singular y pasmo de los siglos: el retrete colgado  (que no colgante). Así que, vista la peculiar enjundia del tema a tratar, ruego aquí a cuanta alma sensible lea estas líneas para que recapacite acerca de continuar su lectura o al menos la disponga, o bien para en antes de la canóniga, o bien para después de la siesta. Se puede comenzar aseverando que el asunto de los orígenes de los excusados suspendidos de la vieja Cuenca anda en opinión desde los años de Maricastaña. Así, Cide Hamete Benengeli (el mismo que le chivó al Manco de Lepanto la...

La Carta de los 76

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En esta fría mañana de nieves, a punto de consumar la maldición familiar y embarcarme de nuevo en otra cruzada por la conservación del Casco Histórico de Cuenca, he cogido los bártulos y me he bajado al archivo municipal. Si yo pudiese en un archivo viviría, con su olor a papel de paño y a polvo viejo, y a pátina de tiempo detenido. Tenemos un magnífico archivo concejil en Cuenca, un tanto saltarín y nómada (eso sí) por la poca consideración que a nuestros munícipes les han  inspirado siempre los legajos viejos, pero esa es otra historia. Esta mañana iba buscando algo muy concreto, de cuya existencia sabía por el libro de Troitiño: una carta firmada por setenta y seis vecinos de la vieja Cuenca en 1920, en el apogeo de los Años de Hierro del Conjunto Histórico. Tras décadas de degradación de la Cuenca alta, el año 1907 el Ayuntamiento dio definitiva luz verde al estrambote: el Plan Urbanístico de Antonio Carlevaris. Éste consistía, entre otros dislates, en la reurbani...